

Los sistemas fotovoltaicos flotantes son módulos fotovoltaicos instalados en la superficie del agua (como lagos, embalses y estanques) para generar electricidad. Constan principalmente de paneles fotovoltaicos, flotadores de polietileno de alta densidad, sistemas de anclaje, inversores y cables impermeables. Son adecuados para aguas con considerable profundidad donde la instalación de pilotes no es viable.
Su mayor ventaja reside en el ahorro de valiosos recursos terrestres. Al mismo tiempo, el efecto de enfriamiento del agua puede mejorar la eficiencia de la generación de energía entre un 10 % y un 20 %, y la cobertura de la superficie puede reducir la evaporación hasta en un 70 % e inhibir el crecimiento de algas, logrando una sinergia entre la generación de energía, la conservación del agua y los beneficios ecológicos.